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Percepción y Realidad

La pregunta: «¿qué es la realidad?», es realmente complicada. Si tuviera que responder en cinco palabras, mi repuesta corta sería:

La percepción es la realidad

Pero en cuanto desafías tu percepción, tu comprensión de la realidad se vuelve mucho más holgada.

Deep Fakes

Un ejemplo actual de percepción y realidad son las Deep Fakes de la IA, en las que la tecnología de IA puede fingir la voz y la apariencia de una persona, como puede verse en este vídeo. La aparente falsificación profunda es percibida por la gente como real, y, por tanto, la falsificación profunda, aunque sea una falsificación, es la realidad.

Los Deek Fakes son sólo un ejemplo (bastante sencillo) de cómo la percepción es la realidad.

El Metaverso

El metaverso se convertirá en una realidad para todo aquel que lo utilice y, pues, la perciba como tal. Sin embargo, esto no es cierto para quien mira desde fuera hacia dentro, ya que no tienen ninguna percepción del metaverso, y en consecuencia para ellos no puede existir ninguna realidad en el metaverso.

Pero, de nuevo, ¿qué es la realidad en absoluto? ¿Vivimos en la verdadera realidad? ¿O simplemente creemos que vivimos en la realidad porque percibimos lo que sentimos como real?

Profundicemos en este pensamiento.

Hipótesis de Simulación

Supongamos que existe al menos la posibilidad de que los juegos de ordenador sean algún día tan realistas que ya no podamos diferenciar entre realidad y juego. ¿No es posible que vivamos en una simulación, en un metaverso simulado por ordenador? Si es así, ¿nuestra realidad sigue siendo real o hay una realidad más real ahí fuera?

Cuanto más profundizamos, más fascinante resulta.

DMT

Hablemos de los psicodélicos y en concreto del DMT.

Que lo llamas droga o no, es algo que sólo depende de ti. Lo interesante es que los psicodélicos – y la DMT en concreto – dejan muy claro que la realidad y la conciencia son realmente un libro espeso que aún no podemos comprender.

¿Estamos experimentando el mundo como realmente es, o como necesitamos que sea?

Nuevamente, cualquiera que no haya experimentado la DMT, está mirando desde afuera hacia adentro y, por lo tanto, cualquier cosa que escriba de aquí en adelante – para esta persona – no será real. Pero de nuevo, nadie puede juzgar lo que es real porque aparentemente no sabemos lo que es la realidad.

Volviendo al DMT. En primer lugar, hay creo un gran error de concepto, ya que mucha gente cree que el DMT – o en sus palabras «la droga» – está creando la experiencia. Sin embargo, ¿no es tu cerebro el que crea estas experiencias con estas sustancias químicas mágicas que extrañamente se ajustan perfectamente a neurorreceptores específicos en tu cerebro?

Ahora se pone interesante. La gente en DMT ve propiedades geométricas y formas que están más allá (!) de nuestra realidad de 4-dimensiones. En DMT, puedes ver colores y patrones que no existen (!) en nuestra realidad. Aún así, mientras se está en este estado alterado de conciencia, estos patrones, colores, y dimensiones aparecen sin esfuerzo. Pero no son sólo estos visuales los que no existen en nuestra realidad. Lo que es igual de intrigante sobre la DMT es lo inherentemente significativo que es todo lo que ves. Esto es aún más fascinante, ya que muchos viajes con DMT de diferentes personas que nunca se han encontrado en su vida tienen tremendas similitudes entre ellos.

Más allá del DMT, hay otros psicodélicos en los que la gente afirma vivir vidas enteras en el lapso de 20 minutos.

Esto plantea la pregunta: ¿Cómo de potente es nuestro cerebro en realidad? ¿Estamos experimentando el mundo tal y como es en realidad, o como necesitamos que sea?

El Ego como Protector

La percepción de la realidad que tenemos de nuestro mundo tiene – aparentemente – muy poco que ver con la verdadera realidad.

Para mí, la única explicación plausible que tengo es que hemos evolucionado nuestro ego para protegernos de toda la información que nuestra conciencia no filtrada – que es nuestra conciencia ilimitada en DMT – nos está dando. O en otras palabras, podemos vivir en una parte de una realidad más real en la que nuestro cerebro (ego) sólo está filtrando cosas. Estamos, por así decirlo, viviendo en una realidad inconsciente, de una realidad real más grande.

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Pensamientos de Deseo

Los deseos son como una droga. Es una burbuja que creas a tu alrededor, en la que todo está bien y todo saldrá bien.

Los deseos son el camino más fácil. Te mantiene sin vida a inactivo, en momentos en que deberías moverte y actuar.

Desear es diferente a ser optimista. Un optimista observa las pruebas y la realidad de la situación. Aunque la situación parezca mala a veces, el optimista prevé un resultado positivo después de todo. Esto le da la fuerza necesaria para actuar, no rendirse y avanzar hacia ese resultado positivo, aunque sea muy consciente de la gravedad de la situación.

El pensador de deseos, en cambio, no puede o no quiere ver la realidad de una situación determinada. En su lugar, el pensador de deseos suprime la realidad, consciente o inconscientemente. Esto crea un sesgo de optimismo en el que los pensadores de deseos esperan resultados positivos a pesar de que tales expectativas no tienen ninguna base en la realidad.

El optimista se enfrenta a la dureza de la realidad y actúa. El ilusionista resta importancia a la realidad o la ignora y la deja para más tarde. Si actúa, es propenso a pasar por alto detalles importantes, lo que puede conducir a un círculo vicioso de consecuencias imprevistas.

Pregúntate si te enfrentas a la realidad o caes en la falacia del deseo.

Mire más allá de la información que consume habitualmente. Examine las fuentes que le resulten incómodas de leer. Lee lo que te venden como noticias falsas o conspiraciones. Busca información fuera de tu país, y de tu idioma.

Es posible que todo lo que deseas que sea verdad no lo sea.

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La clave es el equilibrio

¿Qué queremos conseguir?

A veces mucho,

A veces menos.

No importa si la ambición nos impulsa o la tranquilidad nos permite descansar.

Ambas cosas son buenas, pero con moderación.

La clave no es exclusivamente el descanso.

Pero también para no trabajar sin descanso.

La clave es el equilibrio.